Propuesta teatral

¿CÓMO ERA EL DESPACHO DE MARIO DÍEZ?

¿QUIÉN ERA MARIO?  

CUANDO LA ESCENOGRAFÍA SE CONVIERTE EN UN PERSONAJE


Este proyecto se inició como un estudio sobre la capacidad de los objetos de evocar y dar forma a lo inmaterial, es decir, a los recuerdos y emociones. Cinco horas con Mario me daba la oportunidad de explorar un tipo de personaje que aún siendo el protagonista, no tiene diálogo, ni acción, y prácticamente carece de presenca física y humana en escena.


De este modo partiendo de las indicaciones que de Delibes y junto con el testimonio de Carmen fui añadiendo elementos al espacio hasta lograr una amalgama de objetos y detalles: muebles  desgastados, una vieja máquina de escribir, libros mal colocados... Mario se fue materializando hasta el punto en que su presencia era indiscutible. Posteriormente se aplicó una gama cromática (en este caso violeta, marrón oscuro y negro mayormente) y se estilizó la decoración de acuerdo a la condición social y económica de la familia Díez Sotillo. 


El resultado fue un despacho con paredes amarillentas por el tabaco, miles de papeles con garabatos escritos y un sin fin de trastos y bagatelas que Carmen va guardando a lo largo de su última noche al lado de Mario, quien se  va desvaneciendo hasta quedar el espacio desnudo, solo alumbrado por el flexo del escritorio y una mujer rota por el llanto.